En la tele
Los domingos practico senderismo. Empiezo muy pronto y me hago un mínimo de 12 kilómetros, habitualmente por alguna de las conocidas como "vías verdes", que no son otra cosa que antiguas vías de ferrocarril que han sido recuperadas para su utilización por los paseantes a pie o, como mucho, en bicicleta. Suelo llegar a media tarde a casa. Sin prisa. El domingo, 23 de septiembre, me apuré para llegar a casa a una hora temprana. Antes de que terminara la retransmisión de la etapa final de la vuelta ciclista a España. Lo conseguí, llegué justo cuando empezaban a subirse al podio esa interminable colección de ganadores-de-algo que siempre tienen las competiciones ciclistas. Montaña, Metas Volantes, Puntos, Equipos, General. A tiempo de ver en directo la participación de las patrullas del Ejército del Aire, PAPEA y Águila, que era lo que a mí me interesaba ver. Pacientemente me vi todas y cada una de las subidas y bajadas del podio, con besitos mejilleros de bellas azafatas incluidos (¡qué trabajo tan cansado el de esas chicas! ¡qué esforzadas! ¡cómo se nota ahí el progreso de la mujer!). Por allí parecía que no aparecían aviones. ¿Me habrán engañado? pensaba yo. Pero no, la fuente era fiable. Bueno, más que fiable, infalible. Así que seguí esperando y viendo entregas de flores y conexiones con plató y entrevistas a pie de podio (en alguna me sorprendí totalmente ante los comentarios del entrevistador respecto a la camisa que portaba el entrevistado, profundidad informativa, sin duda). Por fin llegó la hora de la entrega a los tres vencedores (¿o es uno el vencedor y los otros dos sólo son el segundo y el tercero?) y mientras el locutor de plató comentaba no-sé-qué de nulo valor informativo (porque era la enésima vez que lo repetía), las cámaras enfocaron a los paracaidistas de la PAPEA que volaban sobre la Castellana portando las banderas de los países de los tres homenajeados: Rusia y dos de España. Algo así no se ve todos los días. Algo así no se hace ni en el famoso Tour. A los periodistas que comentaban la retransmisión en La 2 no pareció impresionarles (cuánto más interesante era la camisa de aquel entrevistado, a la que le dedicaron varios minutos), hicieron algún comentario inseguro de pasada (no creo que estuvieran informados de quienes eran y lo que hacían aquellos paracaidistas), probablemente motivado por la insistencia del realizador en mostrar las imágenes de los saltadores (el único que demostró saber de televisión). Pero aún nos quedaba algo por ver (o por no ver, según se mire, valga la redundancia entre mirar y ver), cuando ya los magníficos de la PAPEA estaban recogiendo sus enseres en tierra y Menchov seguía alucinado por haber visto llegar de semejante manera a la bandera de su país, la Patrulla Águila entra en el campo visual de esa manera que tiene ella tan espectacular y rotunda: los siete en formación cuña y dibujando una gigantesca bandera española en el cielo con sus humos, de lado a lado. No se nos ocurre mejor colofón. El remate perfecto, el fin de fiesta niquelado. ... Y el momento exacto en el que La 2 decide dar por finalizada la retransmisión. Ni un comentario, apenas unas imágenes fugaces del grupo de aviones conectando los humos.
Me alegré por toda la gente que estaba por allí asistiendo a la celebración del final de la vuelta, porque pocos verían lo que pasaba en el podio (¡vaya! se perdieron aquella camisa que tanto gustó al comentarista ¡lástima! seguro que no se lo van a perdonar a sí mismos), pero disfrutarían de lo que pasaba en el cielo. Es lo que tiene lo que se hace a ras de tierra, que, o estás en las primeras filas, o no te enteras. Por el contrario, lo que se hace en el aire lo puede ver todo el mundo.... Bueno, en este caso, todo el mundo menos los que dependíamos de la retrasmisión de La 2.
El próximo domingo no voy a practicar senderismo. Sólo lo dejo cuando hay algún buen motivo y el del día 30 es de los mejores: la Festa al Cel. Estaré allí, en la zona de la Playa de la Mar Bella, en Barcelona, con toda mi atención puesta en lo que ocurra en el cielo. A quienes no puedan ir se lo contaré de la mejor manera que sepa. Porque, si cuentan con lo que les muestre la televisión... van listos... me temo.
Ojalá me equivoque.